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Cuando un servidor era aún más joven y “dictaba” en España un tal Francisco Franco, existía la costumbre de recurrir a los geranios, planta de buen arraigo donde las haya, para adecentar cualquier terreno urbano por donde fuera a pasar la anunciada comitiva de tal o cual títere “ministrado”, cuando no del propio dictador en persona.

Como por arte de magia, terrenos, parterres o fuentes que durante años habían servido de cagadero, despertaban como los jardines de las mil y una noches.

El día en cuestión, las plantas recién regadas, nos regalaban un barniz de lozanía envidiable.

Luego, una vez cumplida su misión, algunas pegaban y otras se incorporaban al terreno en forma de compost.

Los geranios que conseguían sobrevivir, quedaban ahí como mudo recuerdo del disparate.

Desde esa oscura época a la actualidad, han pasado algunos años y miles de gandules, chupapresupuestos, corruptos, estómagos agradecidos, entre los que se ha colado algún político decente. Sin embargo, los geranios siguen ahí, aunque disfrazados de los más variopintos atavíos.

Entre los más destacados se encuentran algunos aeropuertos sin aviones, circuitos de velocidad sin coches, etc. Todas ellas instalaciones construidas para glorificar al descarado de turno, cual si de un nuevo faraón se tratara.

De repente, a dos meses de las elecciones, que nos las quieren convertir en una llegada de Franco, pero cada cuatro años, aparece el dinero para asfaltar vías, acabar enlaces o remodelar instalaciones.

Lo que no se movió en tres años y diez meses, se finaliza en dos, con el consiguiente peligro de hacerlo mal.

En mi isla, sin ir más lejos hay un muelle sin barcos un estadio con-sin pistas de atletismo y varias vías peatonales sin peatones, pero dejemos las vías y el estadio para otro momento y centrémonos en el muelle, ya que es este un geranio singular, por no decir que único. El muelle de Arinaga es el compendio de todos los despropósitos habidos y por haber. Alguien dirá que es una obra para el futuro, pero cuando ese futuro llegue, sospecho que ya no nos quedará ni presente.

¿Se imaginan esa obra en un municipio que se envuelve en la bandera del crecimiento sostenible? Pues sí, se envuelve.

¿Se imaginan esa obra en un municipio con un gobierno municipal de corte progresista? Pues sí, al menos así se autodenominan

Lo cierto es que ante lo evidente, todavía no he escuchado alguna voz que se alce para pedir disculpas por la barbaridad.

Hoy, los que ayer argumentaban a favor, tienen que sobrevivir con el baldón de saber que ese geranio, aparte de cargarse la riqueza pesquera de Arinaga, embarrar los fondos marinos y destruir zonas de cría, solo sirve como depósito de dos actividades altamente contaminantes:

El desguace de barcos y el almacenamiento de asfalto. Lo del generador de energía eólica, vamos a dejarlo, porque para eso no hacía falta un muelle.

Lo cierto es que en época de elecciones, a parte del crecimiento forzado de los geranios, la población se ve afectada por el SAP o Síndrome de Amnesia Preelectoral. Enfermedad consistente en olvidarse de las barbaridades cometidas y volver a votar de nuevo al político que las cometió. Este es un síndrome que afecta mayoritariamente a los votantes con reminiscencias tardofranquistas, pero que a veces se contagia al resto de la población.

Con el ánimo de contribuir a la repoblación del terreno, he decidido sustituir el geranio por esta tunera india y si las púas le molestan a alguien, ya sabe… ajo y agua.

LA RECETA.-

Ahora que las caballas están viniendo grandes como “carallo do mandingo”, que diría el gallego, podemos agenciarnos un par de ellas en la pescadería para preparar unos lomos de caballa marinados.

CABALLA MARINADA.

Lo primero es decirle al pescadero que le saque los lomos a dos caballas de 1kg aproximadamente. Cuanto más grandes mejor.

Luego, en casa y con tranquilidad las despojamos de todas las espinas posibles.

Una vez limpias las untamos por el interior con una mezcla de ajo granulado, guindilla molida, sal, azúcar moreno y cilantro muy picado. Las emparejamos y atamos bien con film y las ponemos en una bandeja con un buen peso encima. De ahí a la nevera durante 24 horas, vuelta y otras 24.

Pasadas las 48 horas, sacamos los lomos y les retiramos el marinado sobrante.

Los fileteamos finamente con ese cuchillo japonés que nos regalaron p’al cumple y lo servimos en plato llano con chorrito de aceite te lo juro, o sea y unas gotitas de zumo de lima.

Al ladito un plato con tostadas caseras de pan rústico, unas laminitas de pimiento asado y cebolla muy picadita.

Ni se te ocurra comentárselo a los de Plafter Chef. Seguro que no les da “bien en boca” ni les cuadra el maridaje.

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Siempre pensé que los contenedores marítimos tenían un uso más bien limitado, pues salvo su utilidad como garaje, oficina o vivienda provisional, siempre que se cuente con un generoso sistema de refrigeración, la cosa se reducía al almacenaje protegido y poco más… Hasta el Sábado 12 de julio a las nueve de la noche. A partir de ese momento supe que convenientemente apilados y ensamblados, se pueden convertir en auditorio improvisado para deleite de muchos.

¿El resto? Un servicio de guaguas rayando la perfección con “flashmob” incluido , una organización ejemplar, un público acorde con el espectáculo y una FILARMÓNICA así, con mayúsculas lo mismo que el CORO. Cuando sonaron los acordes de la Guerra de las Galaxias, he oído varias versiones y en distintos escenarios, se me pusieron los pelos como escarpias. Allí pude sentir a través de la música la presencia de El Halcón Milenario, La princesa Leia, Han Solo o Chewbacca. Esa bendita noche aprendí quien era Erich Wolfgang Korngold y pude deshacerme de la sobreactuada figura de Errol Flynn, para escuchar una hermosa banda sonora. Allí, entre contenedores supe que Sergei Prokofiev había compuesto música para el cine, en cuyos acordes se podían descubrir matices de Pedro y Lobo.

Sin embargo, a esta tarta la faltaría la guinda si no mencionara el sonido, como pieza fundamental del armazón.

Podría decir que Antonio Miranda y Blas Acosta, estuvieron sublimes, `pero sonaría casi cursi y no daría idea de lo que quiero expresar. En realidad quiero decir que lo bordaron, que se podía escuchar hasta el zumbido de la mosca pesada, intentando sacar partido de las raspas de chocolate, en el dedo de la violonchelista. Eso y más fue el sonido.

El complemento al concierto lo pusieron las grúas pórtico con su necesario y casi poético run run para mantener la iluminación, las murallas de contenedores protegiendo el recinto, las luces de las amenazadoras plataformas petrolíferas, en un aparente descanso nocturno, los mil y un ojos de los edificios de la avenida, las luminarias de la ciudad alta… y la luna, una luna inmensa y redonda que acabó por completar un espectáculo que recordaré mientras mis neuronas me lo respeten.

 

LA RECETA.-

 

Arroz con verdura y taquitos de albacora.-

No se por que, los popes de la cocina siempre explican las recetas para cuatro personas. ¿ Y si somos dos? O si estás solo. ¿Te imaginas que los comensales sean un número impar? Si me descuido, me veo hallando el mínimo común múltiplo y sacando decimales.

El caso es que en la pescadería tenían albacora y ese día estaba solo.

Este es un plato para gente que no esté acostumbrada a comer pescado, pues la albacora tiene un sabor muy suave y no deja ese tufillo propio de algunos túnidos, como el bonito.

 

LOS INGREDIENTES:

150 grs de albacora (mejor de la ventrecha si es grande)

¼ Pimiento verde

½ Cebolla pequeña

2 Dientes de ajo.

Algo de coliflor.

1 Calabacino pequeño.

Cualquier otra verdura de temporada como alcachofa y alguna seta del momento.

1 Hoja de laurel.

1 Rama de tomillo.

1 Pimienta de la PM, pequeña.

Azafrán en rama.

100 grs. de arroz.

Sal.

Aceite de oliva.

Agua.

½ vaso de fino o manzanilla.

Se prepara un refrito con el pimiento la cebolla y el ajo, muy picados, el laurel, el tomillo y la sal. No crean que me he olvidado del aceite. Se supone que para hacer el refrito, es lo primero que va al caldero. Cuando está empezando a dorarse añadimos la verdura picada en trozos adecuados a la boca. Si ya cambiaron de color es el momento de añadir el arroz, a ser posible de la variedad bomba y saltearlo con el “verduramen”. Vamos a ser generosos con el agua, añadiendo tres veces la cantidad de arroz, algo así como 350 cc. Tostamos el azafrán, lo rompemos en la palma de la mano y lo tiramos al guiso.

Seguro que más de uno se preguntará para que quiero la albacora. Tranquilos que ya llego a ella.

Cuando el guiso empiece a espesar y el arroz esté casi aldente (guisado pero con un puntito duro en el centro), cortamos la albacora en tacos y la echamos al caldero removiendo un poquito para que queden integrada en el conjunto. ¿Por qué cortar y echar la albacora casi al final?

¡Lo adivinaron! Para que no pierda los jugos y no se pase demasiado.

 

 

 

Hola Mariano:

Sí, es a ti. Me dirijo a ti y te trato de tu, porque eres el único Mariano en España al que se le puede y debe faltar el respeto. Como asevera la expresión popular, tú te lo has buscado.

Cuando tú entonces jefe en el PP te puso el dedo encima para que lo sustituyeras como candidato en las elecciones del 2004, sabía muy bien lo que hacía. No fue una casualidad, porque sabía que estaba eligiendo al mentiroso compulsivo más recalcitrante que haya dado la política en los últimos cien años. Probablemente, también sabía que ibas a perder esas elecciones y las siguientes, pero tenía muy claro que tu capacidad para repetir una mentira 1000 veces, acabaría por conducirte al dormitorio principal de la Moncloa. Era cuestión de tiempo que una horda de tontos útiles, acabara creyendo que ibas a bajar los impuestos, reducir el IVA, mejorar la sanidad, subir las pensiones y colocarnos a la cabeza de los países industrializados. Una mentira tras otra y todas amplificadas por los medios de comunicación afines a tu partido, mientras les fueras útil.

No solo eres un mentiroso, sino que te has rodeado de una corte de mentirosos a cual más esperpéntico. Desde las lágrimas de cocodrilo de Soraya anunciando los recortes hasta las indemnizaciones en diferido de Cospedal , pasando por las tonterías de Montoro.

Basta con analizar las actuaciones de Wert en Educación, Matos en Sanidad, De Guindos, Soria o Morenés, para deducir que el programa electoral de tu partido era una sarta de mentiras con el fin único de tomar el poder.

Por si fuera poco, ahora también haces trampas. Agarras a un ministro, lo nombras candidato a las europeas y, en vez de cesarlo inmediatamente, los dejas en el cargo  una semanita para que vaya haciendo campaña durante los compromisos que todavía le quedan en su agenda ministerial.

Eres en ti mismo un cúmulo de imperfecciones entre las que el miedo es el menor de los males. Tan acojonado estás que para no perder las elecciones en Castilla la Mancha, redujiste el número de parlamentarios autonómicos.

Con el fin de que no pudieran seguir metiéndose con el franquismo algunos jueces con un par bien puesto, suprimiste una ley que ha puesto en la calle a unos cuantos delincuentes peligrosos, desde pederastas hasta traficantes.

Yo defiendo la tesis de que lo tuyo con el pueblo español ha sido una venganza por haberte hecho perder las elecciones dos veces.

En cuanto llegaste al poder te las arreglaste para hacernos pagar nuestro rechazo contumaz. Y bien caro que nos está costando.

Has desmantelado el estado del bienestar con la excusa de que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades, cuando lo único que pretendes es continuar con la política de amiguismo que inició tu jefe. Si, leíste bien, si es que algún día esto llega a tus manos, es tu JEFE, así, con mayúsculas. Lo sé, porque cada vez que amenaza con volver, te tiembla el pulso ideológico y empiezas a decir tonterías protegido por el plasma antipreguntas. Tan indecente eres, que Aznar ha declinado hacer campaña con tu gobierno y no quiere acompañar a Arias Cañete. Ese cuya empresa aprovisiona a los barcos que hacen en el puerto de Las Palmas bunkering(*), lo mismo que el denunciaba como un peligro en el puerto de Gibraltar. Aunque luego se justifique tontamente diciendo que el solo es dueño de los depósitos.

Después de tantas mentiras,¿ Porque debo creerme tu datos sobre el déficit que encontraste cuando llegaste a La Moncloa ? Sinceramente creo, que lo inflaste a propósito para justificar unas medidas que han puesto a España en el vagón de cola de todos los trenes posibles.

¿En serio crees que va a colar lo de la herencia recibida?

Sobre la herencia recibida solo te voy a dar unos datos:

Zapatero dejó las arcas de la Seguridad Social con cincuenta y siete mil millones de Euros, de los cuales tú, has expoliado más de treinta mil millones, para tapar agujeros creados por la mala gestión de tu gobierno.

Zapatero, gracias a la burbuja inmobiliaria creada por Aznar y que el no supo frenar, dejó una carga de 4.800.000 parados. Tú, que presumías de arreglarlo todo, has aumentado la cifra hasta los 5.900.000.

Tú sí que vas a dejar una herencia desastrosa.

Que suerte tienes de vivir en España. A lo peor, hasta le ponen tu nombre a una calle. Otro gallo cantaría si vivieras en cualquier país serio. A lo mejor allí ya estarías sentado en el banquillo de cualquier juzgado por desproteger a los más débiles, proteger a delincuentes y mentir de forma tan descarada.

(*) Repostar combustible sin atracar al muelle.

 

LA RECETA.-

Este es un postre cuyo nombre tiene mucha relación con la situación en que nos ha dejado el “mangobierno” del PP; helados y fritos… Pues eso.

Para el helado frito, no es broma, necesitaremos:

Helado de distintos sabores.-

2 Huevos.

Leche

Pan rallado.

1 Lata de macedonia de fruta

1 copita de ron

½ Vaso de zumo de naranja

½ Copita de Grand Marnier

Con la leche, los huevos y la harina, prepararemos unos creps muy finos, lo suficientemente grandes para envolver una bola de helado.

Una vez hechos y fríos, envolveremos el helado en cada creps, aplastándolo un poco para que tomen forma de paquetitos. Los pasamos por huevo y pan rallado, procurando que queden bien sellados. Los vamos poniendo en un plato y los envolvemos individuamente para que no se peguen.

Los ponemos en el congelador hasta el momento de consumirlos, procediendo como explico a continuación.

Se pone el aceite bien caliente y se sumergen los paquetitos, friéndolos de uno en uno durante 1 minuto para que queden dorados por fuera. Dentro, el helado congelado seguirá bien frio aunque tomará una consistencia pastosa.

Con una lata pequeña de macedonia de fruta, un poco de ron, un poquito de licor y medio vasito de cualquier zumo, prepararemos una salsa para acompañar el helado frito.

Esta receta es del desaparecido Bar Star en Arinaga, donde me permitían “olisnear” en sus fogones.

El efecto es sorprendente, lo prometo.

Cuando tenía la certeza de que nadie podía superar las burradas de Arturo Fernández, Marhuenda, Rubido y demás engendros de la mesnada fascista, resulta que aparece la impresentable presidenta del círculo de empresarios de Madrid, Mónica de Oriol y bate el récord de la estupidez, al pedir que se cree un “minisalariominimo” para aquellos  cuya formación no esté acorde con lo que nos exige el mercado laboral, que por otra parte controlan y manejan ellos mismos. Cuando a esta gamberra con cara de abuela inocente, le pidieron que rectificara, no solo no lo hizo, sino que se ratificó en sus dislates, apostillando con una frase final digna de la saga El Padrino… “Porque algo habrá que hacer con ellos. Aunque mas tarde pidiera unas timidas disculpas,  me permito hacerle un recordatorio y a continuación varias sugerencias.

En primer lugar, me gustaría recordarle que un porcentaje significativo de esos españoles sin formación, lo son por obra y gracia de la política inmobiliaria expansionista que puso en marcha Chema I el déspota ¿Lo recuerdan?

No me digan que han olvidado de aquel que nos metió en una guerra y vendió varias empresas públicas a sus amigos para hacer caja y convencer a los tontos de que eramos ricos.

En segundo lugar, si quiere acabar con el problemas que estos jóvenes representan, le recomiendo que repase la historia de los nazis, que vea documentos gráficos sobre Auschwitz, Mauthausen, Treblinka y los campos de concentración franquistas del Monte Hacho o Miranda de Ebro.

Ahí encontrará documentación abundante sobre las formas de eliminar el problema gastando poco, desde la inanición forzada has la cámaras de gas.

De todas formas no quiero seguir dándole ideas, porque no se cual es su currículo ideológico oculto.

El caso es que, cuando la gente se dedica a decir burradas, solo se le puede responder con una mayor, el la misma línea de pensamiento.

De todas formas hay una sugerencia que no le hago, porque ya la han puesto en práctica de facto. Me refiero a la expulsión soterrada de mas de cien mil jóvenes que se han visto obligados a abandonar su patria para buscarse las lentejas.

LA RECETA.-

Hoy viene como anillo al dedo una receta a base de pescado, cuyo nombre puede etiquetar sin problemas a Esta “sujeta”. Se trata de Japuta (palometa en AndaluJAPUTAcía) en salsa de tomate. Quiero expresar mis mas sinceras disculpas a la palometa.

LOS INGREDIENTES.-

1kg de japuta hecho filetes

4 Tomates maduros

½ Cebolla pequeña

½ Pimiento verde

3 dientes de ajo

1 Cucharada pequeña de pimienta verde en grano.

1 Taza de harina de garbanzos.

1 Manojo de perejil.

3 hoja de laurel.

Aceite de oliva virgen extra.

1 Cucharada de vinagre.

EL PROCESO.-

Salpimentar los filetes, mojarlos con el vinagre y pasarlos levemente por harina de garbanzos. Freírlos en el aceite muy caliente durante 30 segundo por cada lado para que queden crujientes por fuera, pero semi guisados por dentro. Apartar el pescado y usar parte del aceite para hacer un refrito con el laurel, la cebolla, el pimiento, los tomates bien picados y la pimienta verde. Cuando el refrito esté hecho, se ponen los filetes dentro de la sartén y se bañan con la salsita dejándolos dos o tres minutos. En el último momento, se le pone por encima el perejil bien picado y se deja reposar durante cinco minutos para servirlos acompañados de unas buenas papas sancochadas… ¡Y pan!

A propósito de un despropósito de noticia, sobre las colas de gente para que “su” Belén Esteban les firmara un libro, se me ocurrieron una serie de reflexiones e interrogantes, que intentaré plasmar en este espacio mío, últimamente tan abandonado.

Este país que nos hemos gangeorgesseurat-6ado a pulso, unos por acción y otros por omisión, está lleno de esperpentos así. A veces, cuando me siento con la moral baja, intento recordar la letra y sobre todo la música de una cancioncilla de Eric Idle que se hizo famosa por “La vida de Brian”, Mira siempre el lado brillante de la vida.

¿Que tal si de los 100.000 que compraron esa bazofia de libro, al menos 100 acaban aficionándose a la lectura?

Tal vez sea bueno que esta “sujeta”, se haya acercado a la escritura, aunque sea a través de un “negro”, como en su día lo hicieran otros famosillos de la TV.

Otro elemento a tener en cuenta es que esos 100.000 están contribuyendo económicamente, a la rehabilitación de una persona que ha tenido graves problemas de adicción a no sé qué sustancia. Claro que esto me dura 10 segundos  y vuelvo a la realidad.

Por supuesto que es indignante. Tanto como en su día lo fue, ver las colas de firma en la caseta donde se encontraba el otrora mediático Boris Izaguirre mientras que a escasos metros el Poeta José Hierro, esperaba a que alguien se le acercara.

Nada esto debería extrañarnos. Tal vez somos así desde la entrada de las primeras tribus.

Hace quinientos años no había TV, pero las intrigas de palacio mantenían vivas las tertulias de las corralas y el que más chismes manejaba era mejor recibido en cada una de ellas.

Si el Quijote se hubiera escrito hoy, tal vez no hubiera tenido tanto éxito a no ser que, a lo largo de su lectura, el autor fuera dejando entrever que Dulcinea del Toboso se lo monta con Don Alonso Quijano, para acabar poniéndole los cuernos con el El caballero de la blanca Luna o El caballero de Los Espejos, que vienen a ser el mismo Sansón Carrasco.

¿Se imaginan el filete que le sacarían a esto los “salvamentosos”,  intentando averiguar que tenía que ver el tal licenciado con la hija de Rocio Jurado que EPD?

Y de la herencia de don Quijote. ¿Qué se hizo?  Algún mal pensado habrá que investigue en los orígenes del  grupo Café Quijano para buscar conexión entre su patrimonio y los bienes del viejo quijote.

Definitivamente, esto es para andar metido en un cabreo permanente, pero la única forma de arreglarlo pasa por la educación y cuando todo esté casi bien, entonces más educación, pública y gratuita, por supuesto. Claro que precisamente por eso, los que saben que un pueblo culto es más difícil de engañar, siguen propiciando este circo y recortando hasta darnos en la línea de flotación.

Todos sabemos que es más costoso curar una enfermedad que prevenirla y precisamente por eso el esfuerzo en la educación pública debe aumentar  y no lo contrario. España padece de “inculturitis” aguda y no queda otra salida. O invertimos en educación o nos van a caer encima todas las Belén esteban del país, con sus libros y sus “negros literarios”.

LA RECETA.

Hoy quiero acercarte a las tiras de pollo empanado con sésamo.

Ingredientes.-

Varias pechugas de pollo, segun el número de comensales

Aceite de sésamo

Vinagre  o limón al gusto

Aceite de oliva

Sal

Pan rallado

ajos

Semilla de sésamo

Huevo

Harina. Puede ser de garbanzos

Corta las pechugas en tiras del grosor de un dedo, o como los acomplejados culinarios dicen ahora “finger” y ponlos a adobar en  una mezcla hecha con el ajo machacado, el aceite de oliva, el aceite de sésamo, el vinagre y la sal. Pasadas unas horas, bate el huevo y mézclalo con la harina de garbanzo. Escurre las tiras de pechuga y rebozalas en la mezcla de harina y huevo Pon en una fuente el pan rallado, mezclado con las semillas de sésamo y ve empanando los deditos. Fríelos en abundante aceite. Si quieres puedes preparar una ensalada Cesar y en vez de pollo le pones estos deditos por encima

VOLVER AL XIX

Cada vez que algún descendiente de los desaparecidos  durante la guerra civil, provocada por el golpe de estado del tetragenario dictador, piden que se localicen los restos para ponerlos donde les corresponde, la derechona tardofranquista apela al cierre de heridas y a la mirada al futuro.  Todo, según ellos,  se reduce a una diabólica manipulación de la izquierda o, como escupía el dictador, un contubernio judeomasónico.

Insultan nuestra inteligencia cuando recurren al miedo para dejar que inocentes profesionales de todo el espectro laboral y académico español, sigan pudriéndose en las cunetas, simas y demás oquedades del país. Y es que hasta en eso hay diferencia entre los muertos de la guerra civil y posteriores años negros.

Aun siendo cierto que hubo represaliados, solo durante la guerra, por ambos bandos, la diferencia fundamental estriba en que mientras los muertos de Franco, están todos localizados y en sus correspondientes fosas, los otros, a los que en algunos sectores de la derecha liberal todavía se les llama “rojos de mierda”, siguen teniendo a muchos de sus antepasados en paradero desconocido.

Todos, incluida la actual izquierda, están enzarzados en el recurrente “Y tú más”, sin pararse a analizar cuáles fueron los barros que nos trajeron aquellos lodos. A estas alturas de la película, nadie se cree, ni si quiera ellos, que el golpe de estado de Franco, contra un gobierno legalmente constituido y salido de las urnas, fuera para salvar a España de nada ni de nadie.

Es golpe de estado, mal que le pese a los que aun lo defienden, que los hay, solo tenía como fin salvar los intereses de la burguesía española y del  recalcitrante inmovilismo nacional-católico, que se había venido afianzando en España desde tiempos inmemoriales. Intereses que habían convertido a España en un predio de cuatro adinerados, apoyados por la iglesia, el ejército y las fuerzas de orden público. Todo esto visto desde la barrera por los sucesivos reyes de turno.

La Segunda República no cuajó en España, porque no había una clase media que la sustentara.

El panorama nacional se reducía a unos cuantos capitalistas, burgueses y nobles, apoyados por la iglesia y el ejército, bajo cuyo yugo estaban el resto de los españoles, con un  analfabetismo cercano al 65% y el índice de mortalidad rondando el 26%

Solo los países que son capaces de generar una clase media consistente, pueden dar lugar a democracias estables, como la que en España se quería instaurar.

Lo anteriormente dicho, además de la incultura endémica y las ganas que tenía el pueblo español de sacudirse tanto yugo y tanta cadena, fue el detonante que llevó a situaciones posteriores y lo que puso en bandeja a Franco para dar el golpe de estado, con el pretexto de restablecer el orden, claro que se refería a su particular orden.

Dicho esto, pareciera que los actuales gobernantes  no fueran capaces de aprender  la lección y se estuvieran empeñando en repetir la historia.

En la actualidad, las medidas tomadas por el gobierno del PP están contribuyendo a la desaparición de las clases medias, al engorde de una clase capitalista despojada de cualquier ética, el sostenimiento de una iglesia decimonónica y una clase política, cuyos niveles de corrupción son escandalosos. Todo ello, bajo la apática mirada de un rey, más preocupado en parar los escándalos que rodean a su familia, que en poner las cosas en su sitio.

Parecen no darse cuenta de que empobrecer a las clases trabajadoras es debilitar la estructura sobre la que se asienta el sistema democrático español.

Mucho hemos cambiado los españoles y las españolas desde entonces, pero lo que se mantiene intacta es la capacidad de los sacos testiculares y de los ovarios nacionales. Dicho en otras palabras:

A pesar de ser menos analfabetos, de que el índice de mortalidad haya descendido y que seamos más altos y más guapos. Se nos inflan los  “humildes” con la misma intensidad que a nuestros antepasados. Con el agravante de que ahora somos capaces de pensar y es más difícil engañarnos. Aunque a la vista de los acontecimientos electorales últimos, me quedan algunas dudas.

Lo cierto es que la derecha española,  el PP lo es pura y dura, está jugando con fuego al despojarnos del bienestar conseguido a base de lucha y sacrificio. Ese afán de querernos devolver a la España de finales del XIX puede costarles algo más que las elecciones. Sus decisiones van camino de provocar un estallido social sin precedentes y a lo peor esta vez, no se van a encontrar con un Franco que les salve el culo.

La receta de hoy tiene mucho que ver con la situación actual. Se trata de mis Chorizos al ron.

Si ya sé que para recetas de chorizos, sería mejor buscar tierras de Castilla La Mancha, Galicia o la Comunidad Valenciana, pero como por estas tierras pulula algún que otro “politiembutido”, vamos a empezar por casa.

Para la receta en cuestión se puede elegir cualquier tipo de chorizo, bien sea extremeño, salmantino o asturiano.

Cantidades para 4 personas

4 chorizos

4 Papas sancochadas

½ Cebolla en juliana

1 Pimiento verde frito en tiras

2 Medidas de ron blanco.

4 Cucharadas de aceite de oliva.

Vamos a poner la cazuela al fuego, con el aceite de oliva y los chorizos en frio, para que según vaya calentando el aceite, se desprendan los jugos del chorizo. Una vez que el chorizo se vaya friendo, iremos dándole vueltas para dejarlo tostadito por todos lados.  Así, la grasa del chorizo se mezclará con el aceite de oliva dejando un fondo en el que posteriormente sofreiremos la cebolla.

Cuando los chorizos estén bien doraditos, los sacamos y los reservamos. En la grasa resultante, doramos la cebolla a fuego lento hasta que suelte sus jugos y empiece a trasparentar. En ese momento añadimos las papas sancochadas cortadas en trocitos, las tiras de pimiento verde frito y el chorizo cortado en tacos. Dejamos que se aglutine todo a fuego lento, cosa de cinco minutos y le damos un par de vueltas con cuidado de que no se desmenucen las papas.

Lo servimos en la misma cazuela, poniendo algo debajo para que no se queme  el mantel.

Un buen pan de la panadería de Jacinto Artiles, le va como anillo al dedo

Por si a alguien le pica la curiosidad, la panadería de Jacinto Artiles, está en Ingenio, Gran Canaria.

El líquido a elegir, depende del gusto de cada uno.

Hubo una época, en la que el valor de la palabra podía equipararse al de un sello estampado a fuego. Las personas empeñaban su palabra, como si de un valor económico se tratara. Te hablo de otro tiempo, en el que los pilotos de combate, acompañaban envueltos en las toses de sus biplanos, la caída del oponente sin atreverse si quiera a pensar en mover el gatillo.
Podría recurrir a miles de ejemplos para documentar el hecho, pero quiero detenerme en uno de los usos que durante mi infancia y adolescencia pude constatar en más de una ocasión.
Lo que les quiero contar, acontecía cuando arrimaba a la costa algún manterío* de sardinas y el avispado ojeador marcaba su presencia abanando la prenda que tuviera a mano, ya fuera toalla o simple camisa.
Avisados los pescadores, se aprestaban a botar la barquilla, con el chinchorro preparado en la popa, uno de cuyos cabos quedaba en tierra en manos de la cuadrilla que, una vez cercado el manterío, empezaría a tirar al mismo ritmo que la cuadrilla del otro extremo, hasta poner el copo en la orilla.
El caso es que para no perder el hilo de mi historia, quiero centrarme en la figura del abanador del manterío.
Una vez recogido el fruto del copo, se distribuían las partes correspondientes a los que tiraban y, muy importante, la parte que correspondía al que había avistado las sardinas. Era una ley no escrita, pero que se cumplía a rajatabla entre los pescadores
Si el avistador en cuestión, había colaborado además en el arrastre del copo. Le correspondía otra parte por haber realizado ese trabajo.
Entre la gente de la mar y también entre los aficionados, era algo que se respetaba escrupulosamente.
Para ilustrarlo, te voy a contar algo que viví en primera persona:
Una tarde de septiembre de hace … taitantos años, mientras cogía unas lapas para el enyesque nocturno, localicé bajo una piedra algo parecido al rejo de un pulpo. Intenté en vano sacar al cefalópodo de su escondite, pero, sin la herramienta adecuada, era empresa imposible. Continué en mi aprovisionamiento laperil, cuando de pronto se me acercó un señor que venía pulpeando y alargó hacia mi bolsa el escurridizo pulpo. Cuando lo rechacé, argumentando que él lo había sacado de la cueva, me respondió:
El pulpo es suyo, usted fue el que lo vio.
De alguna manera mi vecino de orilla, estaba reconociendo que yo había abanado la presencia del animal.
Desde estas letras, mis más sinceras gracias por el detalle y por haberle dado tan grata compañía a las lapas.
Hoy las cosas son distintas. En política, nos toca sufrir un gobierno que ha puesto la palabra empeñada a la altura del betún, con perdón para el honorable abrillantador de zapatos. Un ejemplo claro lo tenemos en La Cospedal, que para justificar el desatino del caso Barcenas se ha metido en un jardín, que ni el famoso idem de las Hespérides.
En el acontecer diario, nos hemos perdido el respeto de tal manera que casi somos incapaces de reconocernos en el espejo de la memoria y lo peor de todo es que siempre encontraremos argumentos para justificar los pisotones que damos. Tal vez deberíamos acostumbrarnos a dar la cara, aunque corramos el riesgo de que nos la partan.
MANTERIO: conjunto de peces en grandes cantidades= banco de peces

LA RECETA: SARDINAS FRITAS CON PAPAS SANCOCHADAS… DE OTRA MANERA
INGREDIENTES: PARA 4 PERSONAS
16 SARDINAS.
4 PAPAS GRANDES.
PAN RALLADO.
2 HUEVOS.

HARINA
2 TOMATES MADUROS,
½ CEBOLLA.
1 PIMIENTO VERDE
PEREJIL
SAL
ACEITE DE OLIVA
VINAGRE

En honor a aquellos que propiciaron la existencia de la humilde sardina en nuestras mesas, vaya esta sencilla receta, que tiene más de trabajo que de dificultad.
Vamos a coger cuatro sardinas grandes por persona y les vamos a quitar la cabeza y el espinazo, dejándole la cola. Si te encuentras con un pescadero “enrollado”, es posible que les quite las espinas el mismo y si no, pincha en el siguiente enlace para ver como se hace.

También puedes comprar los filetes de sardina ya preparados, … pero sería una cobardía, eso sin contar que no estarán tan frescos como los que tú hagas.
Una vez superado el trámite de la espina, se lavan bien las sardinas, se les echa la sal necesaria y un poquito de pimienta, dejándolas reposar unos diez minutos. A continuación se secan bien y se pasan por harina, huevo y pan rallado, para freírlas en aceite bien caliente, lo justo hasta que dore el empanado, procurando que el interior quede jugoso.
Pica la cebolla, el pimiento y el tomate en daditos muy pequeños y prepara una vinagreta suave, añadiéndole el perejil picado lo más fino posible.
Coloca en una fuente las papas cortadas en rodajas de un centímetro aproximadamente.
Cubre las papas con la vinagreta y coloca las sardinas, cuando todavía están calientes, sobre la vinagreta. De ahí a la mesa y … buen apetito.