Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 16 junio 2013

VOLVER AL XIX

Cada vez que algún descendiente de los desaparecidos  durante la guerra civil, provocada por el golpe de estado del tetragenario dictador, piden que se localicen los restos para ponerlos donde les corresponde, la derechona tardofranquista apela al cierre de heridas y a la mirada al futuro.  Todo, según ellos,  se reduce a una diabólica manipulación de la izquierda o, como escupía el dictador, un contubernio judeomasónico.

Insultan nuestra inteligencia cuando recurren al miedo para dejar que inocentes profesionales de todo el espectro laboral y académico español, sigan pudriéndose en las cunetas, simas y demás oquedades del país. Y es que hasta en eso hay diferencia entre los muertos de la guerra civil y posteriores años negros.

Aun siendo cierto que hubo represaliados, solo durante la guerra, por ambos bandos, la diferencia fundamental estriba en que mientras los muertos de Franco, están todos localizados y en sus correspondientes fosas, los otros, a los que en algunos sectores de la derecha liberal todavía se les llama “rojos de mierda”, siguen teniendo a muchos de sus antepasados en paradero desconocido.

Todos, incluida la actual izquierda, están enzarzados en el recurrente “Y tú más”, sin pararse a analizar cuáles fueron los barros que nos trajeron aquellos lodos. A estas alturas de la película, nadie se cree, ni si quiera ellos, que el golpe de estado de Franco, contra un gobierno legalmente constituido y salido de las urnas, fuera para salvar a España de nada ni de nadie.

Es golpe de estado, mal que le pese a los que aun lo defienden, que los hay, solo tenía como fin salvar los intereses de la burguesía española y del  recalcitrante inmovilismo nacional-católico, que se había venido afianzando en España desde tiempos inmemoriales. Intereses que habían convertido a España en un predio de cuatro adinerados, apoyados por la iglesia, el ejército y las fuerzas de orden público. Todo esto visto desde la barrera por los sucesivos reyes de turno.

La Segunda República no cuajó en España, porque no había una clase media que la sustentara.

El panorama nacional se reducía a unos cuantos capitalistas, burgueses y nobles, apoyados por la iglesia y el ejército, bajo cuyo yugo estaban el resto de los españoles, con un  analfabetismo cercano al 65% y el índice de mortalidad rondando el 26%

Solo los países que son capaces de generar una clase media consistente, pueden dar lugar a democracias estables, como la que en España se quería instaurar.

Lo anteriormente dicho, además de la incultura endémica y las ganas que tenía el pueblo español de sacudirse tanto yugo y tanta cadena, fue el detonante que llevó a situaciones posteriores y lo que puso en bandeja a Franco para dar el golpe de estado, con el pretexto de restablecer el orden, claro que se refería a su particular orden.

Dicho esto, pareciera que los actuales gobernantes  no fueran capaces de aprender  la lección y se estuvieran empeñando en repetir la historia.

En la actualidad, las medidas tomadas por el gobierno del PP están contribuyendo a la desaparición de las clases medias, al engorde de una clase capitalista despojada de cualquier ética, el sostenimiento de una iglesia decimonónica y una clase política, cuyos niveles de corrupción son escandalosos. Todo ello, bajo la apática mirada de un rey, más preocupado en parar los escándalos que rodean a su familia, que en poner las cosas en su sitio.

Parecen no darse cuenta de que empobrecer a las clases trabajadoras es debilitar la estructura sobre la que se asienta el sistema democrático español.

Mucho hemos cambiado los españoles y las españolas desde entonces, pero lo que se mantiene intacta es la capacidad de los sacos testiculares y de los ovarios nacionales. Dicho en otras palabras:

A pesar de ser menos analfabetos, de que el índice de mortalidad haya descendido y que seamos más altos y más guapos. Se nos inflan los  “humildes” con la misma intensidad que a nuestros antepasados. Con el agravante de que ahora somos capaces de pensar y es más difícil engañarnos. Aunque a la vista de los acontecimientos electorales últimos, me quedan algunas dudas.

Lo cierto es que la derecha española,  el PP lo es pura y dura, está jugando con fuego al despojarnos del bienestar conseguido a base de lucha y sacrificio. Ese afán de querernos devolver a la España de finales del XIX puede costarles algo más que las elecciones. Sus decisiones van camino de provocar un estallido social sin precedentes y a lo peor esta vez, no se van a encontrar con un Franco que les salve el culo.

La receta de hoy tiene mucho que ver con la situación actual. Se trata de mis Chorizos al ron.

Si ya sé que para recetas de chorizos, sería mejor buscar tierras de Castilla La Mancha, Galicia o la Comunidad Valenciana, pero como por estas tierras pulula algún que otro “politiembutido”, vamos a empezar por casa.

Para la receta en cuestión se puede elegir cualquier tipo de chorizo, bien sea extremeño, salmantino o asturiano.

Cantidades para 4 personas

4 chorizos

4 Papas sancochadas

½ Cebolla en juliana

1 Pimiento verde frito en tiras

2 Medidas de ron blanco.

4 Cucharadas de aceite de oliva.

Vamos a poner la cazuela al fuego, con el aceite de oliva y los chorizos en frio, para que según vaya calentando el aceite, se desprendan los jugos del chorizo. Una vez que el chorizo se vaya friendo, iremos dándole vueltas para dejarlo tostadito por todos lados.  Así, la grasa del chorizo se mezclará con el aceite de oliva dejando un fondo en el que posteriormente sofreiremos la cebolla.

Cuando los chorizos estén bien doraditos, los sacamos y los reservamos. En la grasa resultante, doramos la cebolla a fuego lento hasta que suelte sus jugos y empiece a trasparentar. En ese momento añadimos las papas sancochadas cortadas en trocitos, las tiras de pimiento verde frito y el chorizo cortado en tacos. Dejamos que se aglutine todo a fuego lento, cosa de cinco minutos y le damos un par de vueltas con cuidado de que no se desmenucen las papas.

Lo servimos en la misma cazuela, poniendo algo debajo para que no se queme  el mantel.

Un buen pan de la panadería de Jacinto Artiles, le va como anillo al dedo

Por si a alguien le pica la curiosidad, la panadería de Jacinto Artiles, está en Ingenio, Gran Canaria.

El líquido a elegir, depende del gusto de cada uno.

Read Full Post »