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Archive for 27 junio 2011

Hace una hora que empezó la madrugada y el frío húmedo de San Fernando se ha instalado definitivamente en los tuétanos de cada hueso.

Con su tran tran renqueante, el 404 negro azabache se desliza, mas que rueda, por el barrizal que separa los caños de la tierra firme. La oscuridad, como si de un agujero negro se tratara, engulle las mortecinas luminarias amarillas del coche, que apenas alcanza a alumbrar   la vereda enfangada. Tan solo nos hemos movido unos cientos de metros del centro de la ciudad y ya parece estamos en medio de ninguna parte. Casi en la boca del caño, suena la voz del acompañante:

– ¡Para!

– ¿Aquí?

– Si, para y pica la luz larga.

A lo lejos se divisa la sombra de una desvencijada garita. Ni una luz en la puerta.

La voz del acompañante vuelve a sonar, casi tímida, en el silencio de la noche:

-Vuelve a picar la luz y toca la bocina. El claxon del Peugeot, suena como el grito de un animal herido. Ni rastro de la pareja.  No sabemos si están dormidos o se lo hacen.

– Vamos a tres caminos, vuelve a pedir el acompañante, seguro que allí están despiertos.

Cuando llegamos, la pareja está sentada al calor de un bidón convertido en improvisada estufa.

Del maletero del coche, saco una bolsa con la cosecha de corrucos de la mañana y los voy poniendo sobre las brasas. mientras mi padre firma la papeleta y recibe las novedades, las conchas de los moluscos se van abriendo y matamos una parte de la madrugada con el entretenimiento.

Una vez cumplido en trámite y engullidos los corrucos, la voz del brigada volvió a sonar interrogativa, como si no quisiera que pareciera una orden:

– ¿Nos vamos?

La noche es propicia para el contrabando. El frío  empuja a  los vigilante al interior de las garitas y la luna nueva hace desaparecer en el agua el gris marengo de las planeadoras.Nadie sabe a ciencia cierta si el negocio está en la cría de ostiones y  lisas que dicen vender  en Italia a precios astronómicos o los productos del mar son la tapadera para el más lucrativo mercado negro del tabaco y el alcohol.

La sospecha sobre el posible alijo, surgió en el sorteo de las postas.

– El 1 y el 2 al Puente de Hierro, el 3 y el 4 a Tres Caminos, el 5 y el 6 a la Salina del Carrascón y así hasta doce postas.

A la salida y como si de algo rutinario se tratara, el 3 y el 5 intentan  cambiar los número con los de la posta del Caño Zaporito. Ahí, en ese caño ciego que conecta con el de  Sancti Petri, está el desembarcadero perfecto para cualquier operación de contrabando. Gibraltar está a cien kilómetros; un par de horas de camino para una embarcación rápida y el caño de Sancti Petri, a la altura de la playa de la Barrosa, es el punto perfecto de entrada . De allí hasta Zaporito, apenas 12 kilómetros y la mercancía estaría a buen recaudo.

Otra vez de vuelta a San Fernando y de nuevo entrada al caño del Zaporito. Ahora si, al primer guiño de luces, la pareja aparece en dirección al coche. El guardia más alto viene embarrado hasta los ojos. Un resbalón en el camino enlodado, hizo que diera con los huesos en el fango de la orilla. Era esa la razón de la desaparición repentina; el compañero trataba de ponerlo a salvo y en ello empeñaban toda su energía. El murmullo del viento sobre las sapinas impidió que las voces llegaran hasta nosotros, pero hizo que los tripulantes de la planeadora pusieran agua de por medio alertados por el barullo de los guardias.

Son las seis de la madrugada y enfilamos el camino a la casa cuartel. El frío duele y la humilde cama se nos antoja colchón de plumas.

Esta noche no habría suerte para el pescadero-contrabandista o contrabandista-pescadero, el brigada, mi padre, se percató de la jugada y puso en práctica el famoso “Santa Rita Rita, lo que se da no se quita”, haciendo que cada guardia se dirigiera a la posta que le había tocado.

Vendrían más noches de lobo y más intentos, pero por esta noche, al contrabandista le dieron plantón en el embarcadero.

(A mi padre y a todos los que como el, eligieron el camino de la honestidad)

LA RECETA.-

Tratándose de San Fernando, sería un pecado no poner una de sus recetas más emblemáticas, el Bienmesabe de la Feriduría El Deán, pero mayor pecado sería si la transcribiera aquí, sin darles el enlace de una página donde lo explican de maravilla, además de incluir una ristra de ricuras gastronómicas de la provincia de Cádiz.

No se si este bienmesabe tiene efectos sanadores, pero les aseguro que el de la Freiduría San Francisco, unos cientos de metros antes, según se viene de Cádiz, me curó el mareo de una travesía movidita, aunque… esa es otra historia

Así que, ahí va el enlace y que aproveche.

http://www.cosasdecome.es/recetas/bienmesabe-de-la-freiduria-el-dean/

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Viernes, dos de la tarde. Hoy, como ha ocurrido otros días, cada vez con más frecuencia, llego a casa y descubro que la conexión a Internet brilla por su ausencia.

Armándome de una buena dosis de paciencia, llamo al 1002 y me responde, como no, una voz de hombre con marcado acento sudamericano.

– Bienvenido a Movistar, le atiende… Carlos Alberto, ¿En que puedo ayudarle?

De esta parte del auricular, la misma historia de otros días:

– Que vuelvo a estar sin Internet.

Subsiguiente retahíla de nombre, número de teléfono, DNI y teléfono de contacto.

Mientras este diálogo para besugos se produce, detecto un ruido infernal entrelazado con la voz de mi interlocutor y me asalta una duda existencial… Si este individuo no puede silenciar la grillera que hay en su línea, ¿Cómo carajo va a solucionar el problema de mi banda ancha, que no es tan ancha? Porque sepan ustedes, que aun cuando hayan contratado una cantidad de megas del tamaño de la torre Eiffel, la compañía solo está obligada a servirle el 25%.

Después del consabido interrogatorio sobre las luces que se encienden en su ruter y que si su ruter es monopuerto o es inalámbrico y no se que de las direcciones IP, que son las que te controlan los The Sinde Boys para aquello de las descargas ilegales de las propiedades de sus amiguetes… aireeee, me dice el sujeto que van a mandar un técnico para que revise la instalación interior.

Aquí ya empieza a entrar en pérdida mi paciencia y le comunico al amable inoperante que eso ya lo hicieron y la instalación interior no es. Le hago saber que el problema está en la antigüedad del cableado callejero y le pido que tome nota de la sugerencia siguiente:

– Comuniquen al señor Cesar Alierta, presidente de Movistar,  amigo personal de Aznar y privatizador de telefónica en comandita con Villalonga, que con los millones de euros que se va a ahorrar despidiendo a ocho mil compatriotas, sustituya el cableado de cobre existente en muchas centralitas, por fibra óptica.

Llegados a este punto, mi interlocutor me comunica que va a transferir la llamada a un comercial para que tome nota de mi sugerencia.

Voz del 1004 con el mismo acento sudamericano, idéntica grillera de fondo pero en este caso femenina. Como mi interlocutora pide que le comunique mi petición vuelvo a repetirle lo mismo. Leve espera… perdone, estamos tomando nota y al final me dan un número de incidencia.

Hasta aquí la anécdota, pero no la historia ni la reflexión.

Esta pandilla de impresentables a los que el sinvergüenza de Aznar puso en las manos empresas públicas  para que las desmantelaran y privatizaran en beneficio propio, en su afán por ahorrar costes, para ganar aun más de lo que ganan, están deslocalizando los servicios de las empresas y se instalan en países donde poder contratar mano de obra semiesclava. Antes fue Marruecos, pero la mano de obra marroquí ya es demasiado cara, por eso se recurre a países sudamericanos, donde parece que los derechos de los trabajadores brillan por su ausencia.

Telefónica, ahora Movistar, ha pasado de ser una empresa de servicios a una sociedad financiera, donde lo que importa es ganar cada día más y a cualquier precio.

El método de externalizar los servicios, produce un descenso en la calidad de los mismos y genera un aumento en los beneficios a costa de explotar mano de obra y ningunear al cliente. La atención recibida en la actualidad por cualquiera de los servicios deslocalizados de Movistar, mas que vergonzosa, es de juzgado de guardia.

Estos neocolonialistas, con la connivencia de algunos gobernantes de Latinoamérica, son los nuevos (*)Aguirre,(*) Pizarro, coño que casualidad dos de dos, dispuestos a saquear los tesoros del nuevo continente.

No se si los sindicatos de los países donde estos desaprensivos quieren deslocalizar los servicios de Movistar están al tanto de la jugada. pero si no se andan con cuidado, cuando vayan a pararles los pies, ya será demasiado tarde, porque con la excusa de la globalización, siempre habrá otro país que cobre más barato y lo que hoy está pasando en España, mañana puede pasar en Perú, Chile, o Burkina Faso.

(*) Vaya casualidad que  destacados miembros de PP , Esperanza Aguirre y Manuel Pizarro, compartan apellido con dos de los mayores expoliadores de continente suramericano.

LA RECETA.-

ATUN EN ESCABECHE.-

Ahora que ya empieza a aparecer atún por nuestras pescaderías, es el momento de hacer referencia a una forma de prepararlo, que nos permitirá disfrutar de el durante varios días con la seguridad de que mientras más tiempo pase, mejor estará.

En los tiempos en que las neveras escaseaban en la mayoría de las casas, esta era una forma de preparar el atún y conservarlo sin que se estropeara.

En nuestro caso, la primera nevera apareció en 1962, pero el escabeche estaba tan rico que siguió como si la nevera no estuviera allí.

Si yo le pregunto a cualquiera de ustedes por el mejor escabeche que se han comido, seguro que la mayoría señalará a la madre como autora del asunto. Incluso puede que alguien señale a su abuela. Yo, para no ser menos, diré que el de mi madre era el mejor y mi hermana prepara algo cercano a la clonación .

Una colita de breca en escabeche con papas sancochadas, alborotaba la pituitaria de la mitad del barrio.

Para preparar el citado condumio es necesario tener a mano un kg de atún, o dos, que todo depende de la cantidad de pomos de cristal.

También hace falta un vasito pequeño de buen vinagre y dos vasos de aceite de oliva.

Un par de hojas de laurel, pimentón, ajos, tomillo, unas bolitas de pimienta negra,  sal,  una rodajita de pan frito, un vasito vino blanco seco para el escabeche y dos para el cocinero o la cocinera.

Aunque la mayoría fríe el pescado, en el caso del atún, prefiero pasarlo por la sartén a fuego fuerte para sellarlo por fuera y dejarlo a medio hacer por dentro.

Asi que salamos levemente  y pasamos por la sartén, untada de aceite, el bonito cortado en rodajas de  1,5cm aproximadamente.

Una vez pasados todos los trozos, añadimos el aceite y freimos la rodaja de pan. En un almirez, machacamos los ajos con el pan y devolvemos la mezcla al aceite con el laurel, el tomillo y la pimienta. Cuando los ajos empiecen a amarillear, le echamos el pimentón y a continuación el vino seco, para que el pimentón no se queme. Ahora es el momento de añadir el vinagre y dejar que hierva un par de minutos para que la mezcla vaya tomando cuerpo. Cuando el conjunto esté hirviendo, es el momento de añadir los trozos de atún. Si el escabeche estuviera muy seco, debemos añadir un poco de agua y dejar hirviendo durante 10 o 15 minutos para que el bonito acabe de hacerse.

Este es un plato que suele estar mejor al día siguiente, pero a ver quien es el valiente que aguanta sin meter el tenedor.

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