Feeds:
Entradas
Comentarios

Hoy todo platanerases distinto. Las cicatrices negras del asfalto han roto el verde continuo de las fincas de plataneras, alimentadas por las cantoneras de la Acequia Real. Ya no baila la muelle alpispa al son del agua cantarina, ni parlotea el mirlo si territorial monólogo. Ahora hay un parque urbano muy estético, pero ni la mitad de entretenido.   Allí, en las cascadas que derivaban hacia las acequias  de fresca agua, competían las maderas afiladas en la carpintería del instituto, como si de kayak con invisibles remeros se tratara. En los remolinos de las bocas se eternizaba la tarde de un mayo gastado con olor a notas finales.

… Y después, el riesgo, la adrenalina a tope.

cantoneraNunca supe a quien se le ocurrió la temeridad de deslizarse por la acequia, aprovechando lo resbaloso del limo. La presión del agua embalsada sobre la espalda y el empujón para salir como un tiro por el desnivel del terreno. El reto de pasar zumbando por debajo de las planchas de hormigón que daban acceso a las puertas de las fincas. No creo que los practicante de ese deporte sobre hielo que llaman  bobsleigh, sientan el “adrenalinazo” que nos electrizaba el cuerpo. Ellos no tienen las pasarelas de las puertas a  centímetros de sus cabezas sin casco.

Más tarde vendrían las mil y una maneras de justificar lo gastado de los Meyba.

Hasta que un día, se te ocurrió la gracia de poner bombas de volador donde se ganaban el sustento las lavanderas y te vio la Capira

  • Cuando vea a tu madre se lo digo.

Y la vio, claro que la vio. Un fatídico fin de semana,  en la tienda de Lolita. Allí se enteró mi madre que lo del bañador gastado en las posaderas no era obra de las baldosas del patio del instituto, sino de una actividad de riesgo que a lo mejor hoy sería considerada deporte extremo y que, cosas del destino, no quiso cobrarnos otro canon que un meyba roto.

LA RECETA.-

A la vista de un coco fresco, habrá gente que piense en un coctel con paragüitas, en cambio, a mí se me ocurrió  remedar algo de cocina asiática que me dio por llamar:

ARROZ AL AROMA DE COCO Y ENSALADA TIBIA DE BERENJENAS

Con este plato me despedí de la gente que tan amablemente me cuidó durante mi estancia en La Habana

Es una especie de entrante o primer plato, que si se quiere hacer plato fuerte, basta con añadir a  la ensalada de berenjena, unas tiras de pechuga de pollo o unos langostinos pelados

INGREDIENTES:

Pulpa fresca y agua de un coco

½ Kg de arroz thai aromático

½ Cebolla

½ pimiento

1 Berenjena bien grande o dos medianas

½ cabeza de ajos

Cúrcuma fresca (se puede sustituir por la deshidratada)

Laurel

Aceite de girasol

Sal

Pimienta  de la PM

Vino blanco

1 Lima

Opcional:- 300grs  de tiras de pechuga de pollo o 300grs de langostinos pelados

 

Hacer un arroz blanco usando la pulpa rallada, el agua del coco,  una cucharada de aceite, sal  y medio ajo machacado, completando la cantidad de líquido con agua.

Mientras el arroz se hace, ponemos en una sartén con aceite el resto de los ajos rallados, una hoja de laurel, la cebolla, el pimiento y la berenjena, picados en juliana, una cucharada de cúrcuma, sal y la pimienta de la PM partida en tres trozos, para que sean visibles a la hora de retirarlos. Todo ello se trabaja a fuego lento para que la berenjena se vaya deshaciendo hasta quedar como una pasta. En ese momento se le añade el vino blanco y se le da un golpe de fuego fuerte para evaporar el alcohol del vino y dejar solo los aromas. Casi al final se rocía el conjunto con el zumo de media lima.

Servir la cantidad precisa en cada plato y acompañar con el arroz al coco

Vocabulario.-

Cantonera.- construcción usada para dividir y repartir el agua de riego.

Alpispa.- (Motacilla cinerea canariensis) Pájaro de unos 18 centímetros de longitud, que tiene las partes superiores de color gris azulado, y amarillos el pecho y el vientre. Vive en parajes húmedos y mueve su larga cola sin cesar.

El mirlo es una de las aves más comunes de España, presente en prácticamente todo el territorio, incluyendo los dos archipiélagos, Ceuta y Melilla

Anuncios

Reconozco mi ignorancia mas absoluta, supongo que por rechazo, de los entresijos nobiliarios y sus títulos. Tal vez por eso, no se como hincarle el diente a lo sucedido con el ducado de franco. Dicen, que allá por 1975, el rey Juan Carlos I, concedió a la hija del dictador que propició su instauración como rey, el vergonzoso título, teniendo en cuenta que Franco fue un dictador que asesinó a miles de compatriotas y lo mejor hubiera sido dejarlo en el mas justo de los anonimatos. El caso es que Felipe VI, podía haber despachado el asunto con un ¡Ay, se me olvidó!, pero no, según parece, el actual rey, quiere tomar partido y decirnos con sus actos, por que vereda caminan los bueyes. Así lo demostró al retirar el ducado de Palma de Mallorca a su propia hermana, cuando Urdangarín fue condenado por corrupción.
Mi análisis, reitero mi ignorancia, es el siguiente:
Si Felipe VI es capaz de retirar un título nobiliario a su hermana, por que su cuñado es un ladrón y al mismo tiempo lo mantiene a los herederos de un dictador que asesinó a miles de compatriotas ¿Que clase de Jefe de Estado nos ha tocado sufrir?
dice Francisco Marhuendas en su púlpito, que la nieta del dictador cedería el ducado a su nieta, hija de Luis Alfonso de borbón, que al ser hija de un medio borbón mantendría el asunto en la familia,pero eso no me cuadra, porque seguiría siendo un ducado creado para “honrar”,  si la honra cabe,  la figura de un dictador.
¡Que no! Por más que me lo expliquen, sigo sin digerir los potajes que se cuecen en los fogones de La Zarzuela

LA RECETA

MI ARROZ MAR Y MONTE AL QUESO DE GUÍA

Con motivo de mi …taitanto cumpleaños, si, 68, se me ocurrió hacer algo distinto para agasajar los estómagos de la concurrencia. Así que, ni corto ni perezoso, tiré de imaginación y planté sobre la mesa la receta que sigue y que a lo mejor es tan difícil de digerir para algunos, como para mí el ducado de franco.

INGREDIENTES:

(Para 6 personas)

1 Calamar sahariano (1kg aprox)

¾ kg de Rabadilla de vaca. (Se puede usar otra carne, pero recomiendo  rabadilla por lo tierna)

600 grs. De arroz arbóreo.

6 Alcachofas.

1 Cebolla mediana.

½ Pimiento verde.

½ Pimiento rojo.

4 dientes de ajo

½ Vaso de aceite.

½ Vaso de vino tinto.

1 Rama de romero.

1 Rama de tomillo.

Sal.

Pimienta.

1 Litro de agua.

MODUS OPERANDI.- Preparar una infusión con el litro de agua el romero y el tomillo. Dejarla reposar,  mientras en el caldero, lo más plano posible, vamos salteando el calamar y la carne y los corazones de alcachofa troceados. Una vez salteados los tres ingredientes, los reservamos.

Añadimos un poco de aceite al caldero y ponemos el pimiento, la cebolla y los ajos bien picaditos para que se vayan dorando a fuego medio. Una vez dorado el refrito, llega el momento de desglasar el caldero con el vaso de vino tinto, añadir la carne, el calamar y las alcachofas. Cuando la mezcla vaya compactando, será el momento de agregar el arroz y removerlo unos segundos para que se impregne de los sabores. Ahora vamos a añadir un poco de agua y revolver suavemente. Este es un arroz del tipo que los italianos denominan risotto, por tanto el agua se va añadiendo poco a poco para que vaya soltando el almidón. Cuando el arroz está al dente, le rallamos por encima una buena cantidad de queso de Guía curado y lo dejamos reposar durante cinco minutos.

¿Qué si estaba bueno? Pregunten a los que dejaron el caldero vacío

EL CHANTAJE EMOCIONAL DE LAS ONGS.

Con demasiada frecuencia recibimos a través de nuestros canales de comunicación, móvil, eíndice-mail, TV, etc., proposiciones de distintas ONGs, para que nos convirtamos en socios mediante la donación sistemática de una cierta cantidad de dinero.

Cuando la llamada se hace a través de la TV o de Internet, suele ir acompañada de imágenes que incitan a la compasión o apelan a la solidaridad.

En primer engaño vino de parte de una organización que se dedicaba a “apadrinar” menores, que en mi caso resultó ser un niño fantasma.

A pesar de eso, soy socio de una de esas ONGs, que por vergüenza no voy a nombrar, desde hace mucho tiempo, tal vez más de 30 años. El año pasado, decidí incrementar la cantidad, multiplicándola por 4, pero cuál no sería mi asombro, cuimagesando sin haber transcurrido un mes, se pusieron en contacto conmigo, para solicitarme que incrementara de nuevo la cuota.

El primer impulso fue solicitar la baja en la citada organización, pero al final pudo más mi deseo de compartir y desistí.

Cuando digo que, con demasiada frecuencia, me refiero a que el bombardeo es continuo, llegando a dejarnos casi como malas personas que no queremos ayudar.

No es mi intención cuestionar a las organizaciones que se dedican a mejorar la situación de las personas. Recuerdo que en un post anterior hablaba de ellos como las tiritas de la miseria, pero, ante tanto alarde publicitario, no estaría de más que invirtieran una parte de los ingresos en bombardear al gobierno de turno, exigiéndole que cumpla con el unicefcompromiso de entregar el 0.7% famoso para ayudar a mejorar las condiciones de tanto desamparado en el planeta. Ahí, me encontrarán siempre. Mientras tanto, estaría bien que nos dieran un respiro.

 

 

 

LA RECETA.-

Hoy se trata de algo sencillito, a la par que apetitoso, puesto que los ingredientes están al alcance de la mano. Vale igual para el desayuno que para la cena. Me refiero a mi bocadillo de chapata con mortadela italiana, calabacinos y crema de Cabrales.

INGREDIENTES.-

Para 4 personas.-

1 barra pan tipo chapata.

1 Calabacino grande o 2 medianos

1/4 Kg de mortadela italiana en lascas entrefinas.

70 grs. de queso de Cabrales o del que mejor te cuadre, siempre que sea cremoso.

50cl de nata.

1Cucharada de mantequilla.

Sal.

Pimienta.

Orégano.

PROCEDAMOS.-

Mezclamos en un recipiente adecuado el queso de Cabrales, la nata y la mantequilla, hasta conseguir una pasta homogénea y reservamos en la nevera.

Ponemos a la plancha el calabacino hecho láminas de medio cm. aproximadamente, espolvoreando con sal, pimienta y orégano en rama. A continuación pasamos por la misma plancha las rodajas de mortadela.

Partimos la barra de chapata en 4 y la abrimos por la mitad, dándole a continuación un golpe de calor.

Untamos el pan con la crema de Cabrales, ponemos unas láminas de calabacino y por último, las rodajas de mortadela. Cerramos el bocadillo y… elijan la bebida

 

CUMPLEAÑOS

El día 29 de noviembre fue el cumpleños de Carlos y por ese motivo le dediqué lo que se podría llamar con cierta rimbombancia, una vervalización escrita de sentimientos, toma ya.

Dado que buenas, malas, regulares, mejores o peores, son mias, he decidido incluirlas en mi blog con la correspondiente receta, que espero sea del gusto del cumpleañero.

Uno de mis primeros actos contestatarios lo llevé a cabo el dia 29 de noviembre de 1956.
No se por qué, me habían llevado a casa de Candita, pero yo sospechaba que abajo, en el cuartel de la Aldea, algo gordo se estaba cociendo.
Aun recuerdo mi escapada Ladera abajo, huyendo de Hortensia. La caida a medio camino con el consiguiente raspón en la rodilla. Todo valia la pena, con tal de saber que estaba pasando en mi casa.
Y al llegar, ¡La bomba! Un ocupa se había apoderado de mi cuna, que dicho sea de paso, ya no era mia, porque las piernas me salían por fuera. ¡Tenía otro hermano!
De esa fecha hasta ahora, hubo de todo y la mayor parte bueno.
Para suerte mía, hemos recorrido juntos una buena parte del camino. Eso que he salido ganando.
¡Que bien funcionó en ti la química Santana-Rodríguez!
No se si lo sabes, pero te admiro y no por nada en concreto, sino por todo, pero sobre todas las cosas, te quiero.
¡FELIZ CUMPLEAÑOS CARLOS, AMIGO, HERMANO!

LA RECETA.-

De un tiempo a esta parte, aparece con cierta frecuencia en las pescaderías de Canarias una variedad de túnido conocido como melva, de menor tamaño y carne más jugosa.

Queriendo ver hasta donde se puede llegar con el citado pez, a parte de meterlo en una lata  bañado en aceite, me dió por sacarle los lomos y pasarlos por la plancha, con un granito de sal.

Es importante darles muy poco fuego, porque la carne de los túnidos se cocina muy rápido.

Si la melva es grandita, te puedes permitir el lujo de quitarle el musculo negro, que amarga un poco.

Una vez hecha, se le pone un poquito de mojo de cilantro, sin abusar, o abusando.

Esta vez se me cruzaron los cables y en vez de papas arrugadas, le planté una ensalada de berros con tomates cherry, queso tierno y aceitunas negras.

Esto viene a ser una ensalada con atún, pero más fresquita.

Son las ocho de la mañana y mientras practico el diario ritual del café con leche y el pastilleo de la tensión, escucho la cantinela de las noticias, siempre las mismas y casi siempre manipuladas.pobres De pronto,  se entabla un debate sobre si la situación de España ha mejorado. Mientras que Jesús Cintora expone sus argumentos para demostrar que poco o nada ha mejorado y la vocera de turno del PP intenta  hacer todo lo contrario, emiten un reportaje en el que una pensionista del grupo de los trescientos y pico euristas, se dedica a ir por los contenedores a recoger alimentos que todavía están en condiciones de consumo. La señora en cuestión tiene el aspecto de cualquier ciudadano de clase media. Seguro que antes de la crisis, lo fue. Por su vocabulario y por la forma de expresarse, se intuye que es una persona con buen nivel cultural. Por desgracia, no es la única que merodea por los contenedores. A plena luz del día, al menos dos personas más se dedican a la misma tarea. Son las víctimas visibles de una crisis generada por los mismos que dicen haberla solucionado.  Ellos, junto con los escolares que usan la pública y los usuarios de los servicios sanitarios estatales, abarrotan el vagón de cola de un tren que, por más que el gobierno cacaree, no acaba de abandonar el andén.

Lo cierto es que, al menos un 30% de la población española, que antes de la crisis era clase media, hoy tiene grandes dificultades para llegar a final de mes. Parece que la crisis no sabe que ya se acabó y  las mejoras no llegan a los de más abajo.

En un momento del debate algunos iluminados, sacan a relucir ONGs como el Banco de Alimentos o Mensajeros de la Paz, también podían haber mencionado a Caritas o Cruz Roja,  como si la solución al problema  dependiera de estas organizaciones  privadas.

Habría que recordarle a los periodistas y de paso al gobierno, que son los servicios sociales, tan escasos de dotación, los que deberían asumir eso que han dado en llamar pobreza endémica y no es más que el reflejo de la incapacidad para invertir en los pobres. Son, precisamente los gobernantes, con los impuestos recaudados,  los que deberían cubrir las necesidades de las clases menos favorecidas.

Está claro que las ONGs citadas anteriormente, están haciendo una labor encomiable,  dicho sea de paso, gracias a la colaboración ciudadana. O sea, los que pagamos impuestos para que el estado atienda a los más necesitados y les dé cobertura sociosanitaria, también nos rascamos el bolsillo para que las ONGs atiendan  lo que la desidia de las instituciones públicas deja sin cobertura. Está bien que colaboremos con ellos, pero sin dejar a un lado la denuncia y el empeño para que el modelo social impuesto por los poderes económicos cambie.

El gobierno, con sus medidas, no ha hecho más que debilitar el tejido social y agrandar la herida de la desigualdad. Una herida grande, tan grande que necesita, en vez de una cura de urgencia,  la aplicación de puntos de sutura para poder restañarla.

Ojalá llegue un día en el que sus nombres solo sean el recuerdo  de una etapa de tremenda injusticia social. Mientras tanto bienvenidas sean estas ONGs a las que se me ha ocurrido denominar, con el mayor cariño, “Las tiritas de la miseria”.

 

LA RECETA.-

Siempre se ha dicho que la necesidad agudiza el ingenio y en tiempos de crisis nuestros padres tuvieron que recurrir a esa capacidad para poner un plato en la mesa.

Qué hacer cuando lo que hay en la cocina es:

4 Huevos.

2 Papas.

½ Pimiento verde.

Los restos de un puchero donde hay trocitos de carne,  habichuelas, garbanzos, trozos de col, una zanahoria y poco más.

Unas ramas de perejil.

Sal.

Aceite.

En primer lugar habrá que saltear los restos del puchero bien escurridos y troceados,  para que pierdan la mayor cantidad de líquido posible. A continuación, freír las papas cortadas en daditos y en su punto de sal. En un bol, batimos los cuatro huevos y le agregamos las ramitas de perejil bien picadas.  Añadimos las papas fritas y los restos del puchero, dándole unas vueltas con el tenedor para mezclar bien. Por último ponemos una sartén al fuego con el fundo aceitado y cuando esté bien caliente echamos la mezcla. Llegados a este punto, apelo a la habilidad del o la oficiante, pera que el engendro no se pegue.

LA CARNE RUSA

Mientras mi cuerpo resiste a un resfriado de verano y a través de los auriculares me reconforta el espíritu la voz inmortal de María Callas, me dispongo a compartir una experiencia gastronómica reciente y que de paso, me da pié a enredarme por los vericuetos de la cultura.

Si, ya se que el título se las trae y es más propio de una novela con tintes eróticos, pero van a descubrir enseguida que es algo bastante más simple a la par que alimenticio.

Servidor sabe que el metro de Moscú es grandioso porque lo ha visto en fotos o que Iván Turgueniev, León Tolstoi y Dostoievski son escritores rusos porque algo ha leído. Si me apuran les diré que incluso conozco algo de pintura rusa y por supuesto hasta el nombre de sus ríos y montes. Por ver, incluso me tragué enterita El Acorazado Potemkin. En el mejor de los casos se trata de un ligero barniz que no aguantaría el paso de una punta de alfiler, porque lo que se dice conocer de la Rusia diaria de su idiosincrasia, su gastronomía, sus costumbres, me confieso ignorante versión 3.0.

Fue en Cuba y a través de amigos cubanos donde yo conocí, de oídas, la excelencia de la industria conservera rusa, ya que salvo las latitas de caviar del cambullón o las de cangrejo ruso que de vez en cuando nos traía mi padre, el resto era un mundo desconocido para mí.

Tampoco es que se nos suministrara información al respecto, porque para los medios de comunicación españoles, Rusia, con Putin, Kruschev o Gorbachov​ siempre fue ese país donde la gente tiene cuernos, rabo y huele a azufre.

El caso es que hace muy poco tiempo pude comprobar, en paladar propio, que los rusos, tal vez empujados por la dureza de su clima, que les obliga a hacer acopio de alimentos para el crudo invierno, son auténticos maestro en eso de conservar la comida y en muchos casos nos pueden dar lecciones magistrales.

Fue Lera, una casi familia rusa a quien quiero más que si lo fuera, la que, acordándose de una idea que mantengo latente, quiso regalarme una pequeña muestra de las conservas de su país.

Les confieso que tuve cierta aprensión cuando abrí la primera lata de carne, pero desapareció cuando me llegaron los aromas del contenido. Desde el aspecto al sabor, todo invitaba a completar aquello con unas buenas papas fritas y sus correspondientes huevos. Nada que ver con esas latas de carne molida a la que estaba acostumbrado. Razón tenían mis amigos cubanos cuando cantaban las maravillas del laterío ruso y eso que ellos no llegaron a probar las sardinillas ahumadas, en aceite sobre una tostada untada de queso azul.

Este camino, el del conocimiento de Rusia a través de su industria conservera, pienso seguir transitándolo a pesar de los vetos y de las intolerancias de unos y de otros.

 

 LA RECETA.-

Llegados a este punto, lo suyo sería poner una receta rusa como Borch, la Solianka o cualquier otra, pero eso ya lo puede buscar cada uno en la red.

Lo que les propongo aquí, es un divertimento a modo de entrante a base de tostadas, mejor hechas en casa, queso azul y sardinillas picantes a falta de las ahumadas de mi regalo.

Ingredientes.-

Tostadas, según la cantidad de gente.

Sardinillas en lata, mejor picantes.

Queso azul de untar.

En este ritual, cada quien será su propio oficiante y así dura un poquito más el comistraje.

El asunto aguanta su par de copitas de Manzanilla o Fino bien fresquito

 

 

 

Hoy te hemos dado el último hasta luego. Pronto llegó la Parca a reclamar su botín ayudada por los que confundieron los dolores del destructor cangrejo con empachos de glotón o achaques de la edad.

¡Que desatino! Como si nuestra contribución al sistema mientras trabajamos, no nos diera derecho a ser oídos en la senectud.

Otros, benditas almas, ayudaron al siniestro Caronte para que tu tránsito por la laguna Estigia fuera lo más placido posible. Vaya lo comido por lo servido. Quede para unos la revisión de su conciencia y para los otros el orgullo profesional del trabajo bien hecho.

Las circunstancias me permitieron ver como la velita de tu vida se iba apagando suavemente, sin estridencias.

Poco a poco, el ronquido de órgano desvencijado, dio paso a un suave soplo que te fue empequeñeciendo hasta convertirte de nuevo en el niño que rompía las carpetas de camino a la escuela o le cambiaba las tornas del riego a Juanito Ramón.

Hoy siento la tristeza de la pérdida y de tal vez no haber sido el hermano que deseabas. No deseo provocar sentimentalismos absurdos y he guardado el saquito de las lágrimas para mi soledad.

Tu deserción no ha sido voluntaria. Sé que te hubiera gustado vivir mil años, pero el destino, con sus dados marcados ha querido privarnos del mejor hacedor de chistes malos. A mí me gustaban, porque eran tuyos y a veces era una manera de decir estoy vivo y me siento bien a la sombra de un toldo en cualquier playa. Ahora las vas a tener todas para ti solo y podrás entrar en cualquier sitio sin tener que sacudirte la arena.

Ayer Orlando, bendito Orlando, decía que si hay un sitio donde estén todo los desertores forzosos, ya habrá dos  personas  con los brazos abiertos esperándote y preguntándose qué  querrá de comer el  niño que resucitó de la ictericia y recuperó la vista mirando  al hermano que estaba en la cuna. Allí se habrán fundido en un abrazo y se sentarán a esperar por los demás, seguros de que la Parca nos tiene puesta a todos la fecha de caducidad. ¡Tremendo Arias Cañete la jodida Parca!

Como dijera Juba mientras enterraba los lares de Máximo en la arena del Coliseo, Nos veremos, pero todavía no, espero.

¡Adiós Rafael, adiós hermano!

 

¿RECETA? Ni me atrevo. Siento un profundo respeto por la cocinera que tiene, allá donde esté